MORCÍN es un concejo de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias , dividido en siete parroquias, formando un total de 65 núcleos de población, de los cuales 53 tienen una población inferior a los 100 habitantes, y únicamente las doce entidades restantes con una población de entre 100 y 1.000 habitantes.
Limita al norte con el concejo de Ribera de Arriba, al sur con el de Riosa, con el de Mieres al este y con el de Quirós y Santo Adriano al oeste. Cuenta en total con una población de 2.962 habitantes (INE, 2008).
Se trata principalmente de un concejo rural y minero, ubicado en el corazón del Principado de Asturias, bien conectado con los principales núcleos de la región. Santa Eulalia, la capital, se encuentra situada estratégicamente a 10 km de Oviedo y de Mieres, y a menos de 30 minutos por autovía con Avilés y Gijón.
Sus 50 km² están delimitados por pueblos y aldeas cuyo principal punto común es el monte Monsacro. La Sierra del Aramo, declarada como Paisaje Protegido, contribuye a la armonía del concejo junto con los ríos Morcín y Barrea.
Con una población total de 3.005 habitantes éste concejo de las Cuencas Mineras ha comenzado a sufrir un pequeño retroceso en su número de habitantes.
Como recompensa a su esfuerzo por la conservación de su acerbo cultural, uno de los pueblos más significativos de Morcín, La Foz, ha sido galardonado con el Premio al Pueblo Ejemplar, ratificando así su postura por un desarrollo económico sostenible y en armonía con su entorno natural.
Historia
Se tienen escasos datos sobre la historia del concejo, encontrándose un número muy reducido de fuentes. Sobre la Prehistoria queda todavía mucho por investigar; los estudios sobre la Edad Antigua están de momento apoyados en los enterramientos encontrados. En cuanto a los datos de la Edad Media son bastante rigurosos, habiéndose encontrado mucha documentación escrita. La Edad Contemporánea va unida a la economía industrial, principalmente a las minas de carbón.
Prehistoria
Sobre la prehistoria aún se poseen muchas menos, pues las excavaciones de las que existen noticias, se han realizado sin rigor científico. La preocupación por los objetos y restos de edificaciones encontrados en el concejo, de origen prehistórico, comenzaron al mismo tiempo en que esta ciencia empezó a nacer en España, es decir, a finales del siglo XIX. Durante esas fechas ya se habían encontrado algunas cuevas, entre ellas caben destacar la de Sidrán, Tisones y Bostriz. Se encontraron en ellas, diversos utensilios, como hachas, cuchillos, puntas de sílex, mazas, puntas de flechas, trozos de asta, huesos triturados; lo que demuestra casi con seguridad que esas tierras estuvieron ocupadas hace unos 30.000 años. No es posible determinar a cuál de las culturas paleolíticas pertenecieron estos antepasados, pero todo cabe indicar un asentamiento magdaleniense.
También cabe destacar el yacimiento del abrigo de Entrefoces, situado al pie del desfiladero tallado por el río Llamo en la caliza de montaña, en su orilla izquierda, a unos tres metros sobre el nivel actual del río, a la salida del pueblo de La Foz. Excavado en los años 1980, se identificaron varios niveles del Magdaleniense inferior cantábrico. Entre el material recuperado destaca una cabeza humana tallada en un canto de cuarcita, un asta de ciervo decorado y un bloque con grabados lineales.
Durante el periodo que va desde el Neolítico hasta la Edad de Bronce, comenzaron a explotarse las minas del Aramo. Dejando así claro que otros pueblos de culturas y épocas diferentes escogieron Morcín como lugar para su asentamiento. El paso o establecimiento de los pépsidos, los lugones y otros, está situado en el concejo durante esta época según varios historiadores. Otros dan testimonio de la llegada a las playas de Asturias de los pépsidos y selenos, de las naves de los mercaderes fenicios en busca de cobre, y tal vez, del oro y la plata de las minas del Aramo. Y otros de la llegada para parecidos fines de los etruscos, aunque no quedan vestigios que puedan dar firmeza a estas aseveraciones.
La riqueza minera de Morcín era uno de los puntos de codicia de los romanos, por lo que es de suponer que su empeño fue grande en la conquista de estas tierras, como la posterior romanización lo demuestra. Entre los pobladores que los romanos encontraron al llegar a estas tierras, debe mencionarse a la tribu de los abilicos. La resistencia a esta colonización, no destaca, que se sepa, a ningún pueblo o caudillo de Morcín especialmente, englobándose en la lucha general de los astures. Pero en la posterior romanización de estas tierras hay numerosas manifestaciones.
Son muchas las lápidas datadas de ésta época encontradas en el concejo, algunas de las cuales todavía se encuentran en perfecto estado, y otras han desaparecido aun después de haber sido recopiladas.
Edad Antigua
Son singulares las lápidas de sepulturas cristianas, que parecen confirmar la tradición que dice, que ya en el siglo I de nuestra era, se convirtieron a la nueva fe los habitantes de los alrededores del Monsacro. Según esta tradición, fue el mismo apóstol Santiago el que anunció el Cristianismo en estas tierras de paso para Santiago, y que posteriormente fue un ejemplar sacerdote, ordenado por San Segundo, el que culminó la obra del Apóstol. Las lápidas romano-cristianas más notables, estaban colocadas a 4 m de altura en la pared de un lagar inmediato a la casa de los Palacios, en Castandiello y habían sido encontradas en las faldas del Monsacro por José Palacios en el año 1800. Estas lápidas fueron recogidas por el arqueólogo alemán Hübner, que las insertó en la magna obra de la Real Academia de Ciencias de Prusia, Corpus inscriptionum latinarum.
Edad Media
De la historia de Morcín entre los siglos que transcurrieron desde la caída del Imperio romano hasta la invasión árabe, se tienen pocas noticias, y todas ellas relacionadas con la historia general de Asturias.
Sin embargo da a Morcín la tradición un papel relevante en lo que respecta a la última etapa de la dominación visigoda, invasión árabe y fundamentalmente a los orígenes legendarios de la Reconquista. Según esta tradición, en los últimos años de la monarquía goda vino a establecerse en el centro del territorio, probablemente en Santa Eulalia, un noble godo con toda su familia. Se llamaba Gunderico Argolido, llamado por sus cualidades y buenas obras El Buen Señor. Este noble estaba en la plenitud de su vida y de su fama, cuando llegaron a este rincón las noticias de la invasión árabe. Ante tales noticias, los habitantes de Morcín, decidieron acudir a la llamada del deber de defender a sus hermanos de raza y religión. Según la tradición, los habitantes de Morcín se reunieron bajo la presencia de El Buen Señor y decidieron enviar el mayor contingente de tropas que se pudiera para contener la invasión. Se decidió enviar a la guerra a todos los hombres que antes de salir a la lucha, capitaneados por Ascario el primogénito de El Buen Señor, hicieron el voto de erigir un nuevo templo a Santa Eulalia al pedir su amparo en la campaña de defensa de la fe.
Según las Crónicas, Ascario y algunos de sus hombres fueron los pocos que se salvaron en la batalla de Guadalete, junto con el infante don Pelayo, el obispo Urbano y otros combatientes. La mayor parte de los cronistas se limitan a contar que don Pelayo, junto con algunos obispos y sacerdotes, varios caballeros y sus gentes, como Ascario y los suyos, empujados por los ejércitos mahometanos que avanzaban a marchas forzadas, intentaron resistir en Toledo, pero ante el convencimiento de la imposibilidad de detener la victoriosa marcha mahometana, recogieron apresuradamente las reliquias de Jerusalén, los libros bíblicos, vasos sagrados y ornamentos, junto con las inmortales obras de los Santos Isidoro, Oldefonso y Juliano, y emprendieron marcha hacia las montañas de Asturias, donde podrían resistir mejor.
Sirvieron de guías, conductores y guardas del Arca de las Reliquias, los soldados de Morcín. Tras larga y arriesgada expedición el Arca Santa fue llevada hasta las Cuevas del Monsacro. Confirman las Crónicas el hecho de que efectivamente fuesen los soldados de Morcín los que guiaron las Santas Reliquias al Monsacro. Fue el Monsacro, pues, la primera Cámara Santa que tuvieron las reliquias después de su largo peregrinaje desde Tierra Santa, hasta que el rey Alfonso II el Casto las trasladó a la Iglesia de Oviedo.
Pasando a los datos históricos concretos, se aprecia que Morcín pasó a ser uno de los primeros territorios con que se formó la monarquía asturiana, siendo de destacar que pasaron, desde muy pronto estos territorios, a ser feudo de los prelados ovetenses. En los documentos del Archivo de la Catedral de Oviedo, se encuentran diversas referencias que confirman lo anterior. La primera mención que se hace de los territorios que comprende el actual concejo, está el que Froila, hijo de Alfonso III y la reina Jimena, concede a la Iglesia de Oviedo diversas villas y propiedades: La villa de Argame es donada a la iglesia del Salvador por Munma Domna, viuda del conde Gundemaro Pinioliz, junto con otras villas y heredades, en documento fechado el 18 de julio del año 1012; donación que es más tarde ratificada el 20 de marzo de 1045.
Las donaciones se van completando cuando en documento fechado el 29 de marzo de 1112, la reina Urraca entrega al arcediano de Oviedo Pedro Annaiaz, cuanto tiene en la villa de Argame y sus alrededores. Se confirma la pertenencia de estos territorios a la Iglesia de Oviedo, cuando en el año 1125, el arcediano de Oviedo Pedro Amaya, quien se cree haber sustituido en el señorío a la comunidad de Santa Eulalia, dona una serie de iglesias del concejo a la Iglesia de Oviedo. El obispo de Oviedo Martín II incluye estas donaciones en el Arcedianato de Oviedo mediante un documento fechado el 17 de abril de 1150.
Edad Moderna
El concejo de Morcín, exceptuando el coto de Peñerudes, estuvo, desde entonces, bajo el señorío de la Iglesia, hasta la compra del mismo por sus vecinos, en la desamortización de los bienes de la Iglesia en tiempos de Felipe II. Este hecho ocurrió hacia el año 1577, como consta en el pleito mantenido ante la Chancillería de Valladolid, iniciado por los vecinos de Morcín, a cuyo frente se encontraba el ilustrado Gaspar González de Candamo, contra el regidor de Oviedo Luis de Argüelles, dueño por entonces del coto de Peñerudes. Los vecinos de Morcín obtuvieron así su independencia de la Iglesia.
Desde entonces, el concejo tuvo representación el la Junta General del Principado de Asturias. Asimismo también tenía representación en la Junta del coto de Peñerudes, que tuvo vida aparte del resto del concejo, hasta su final incorporación al mismo en el año 1827.
Edad Contemporánea
Durante la Guerra de la Independencia los hombres y soldados de Morcín tuvieron una actuación destacada. De las 625 familias que contaba el concejo en aquella época, saliron 487 voluntarios que ingresaron en el Ejército Asturiano a las órdenes de Manuel González Candamo, de la Piñera, entonces estudiante de la Universidad de Oviedo, y que posteriormente llegó al grado de coronel. De los 487 sólo regresaron 14 voluntarios. Los ancianos y enfermos que se quedaron en el concejo tuvieron a su cargo la defensa del pueblo de Soto de Ribera, durante la campaña, bajo el mando de José González de Candamo.
Durante los años siguientes el concejo tuvo especial significación por la actividad minera comenzando la explotación de las capas de su subsuelo. Las explotaciones mineras comenzaron en 1846, con el fin de abastecer de combustible la Fábrica Nacional de Armas de Trubia. Las minas de Morcín se adquirieron en subasta pública, hacia 1914 por la Sociedad Hulleras de Riosa que conectó el carbón morciniego con las principales vías ferroviarias.
La actividad minera y el influjo de la cuenca del Caudal ya habían marcado las ideas del movimiento obrero como demuestra las sucesivas victorias del Partido Socialista Obrero Español y el Frente Popular. La revolución de Octubre de 1934 contó con la participación minera del concejo durante la guerra Civil y estuvo en la zona republicana hasta su caída en 1937.
La gestión de la Sociedad Hulleras de Riosa se alargó hasta el año 1952, cuando las minas fueron adquiridas por la Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA). El pozo principal comenzó a llamarse en esa época el Pozo Montsacro que en el año 1969 pasó a formar parte de la Empresa Nacional de Hulleras del Norte S.A. (HUNOSA). Este cambio conllevó la modernización que las minas morciniegas necesitaban y un periodo de prosperidad para el concejo hasta la actualidad.
Geografía
El concejo, con sólo 50 km², se encuentra cruzado y rodeado por una variada e impresionante situación paisajística que tiene la sierra del Aramo como protagonista.
Sistemas montañosos
El Aramo, en sus más altos picos, hace de muralla limitando el concejo por el suroeste con los concejos vecinos en el pico Gamonal, de una altitud de 1.712 msnm. El Aramo es un lugar frecuentado por montañeros y escaladores que han llamado a Peñerudes, por su privilegiada situación para punto de partida y de concentración, la capital de los montañeros asturianos. Otras alturas importantes del concejo son la Mostayal, peña La Vara, Forcada, Viallana, Covarriella, Salguero, Texo, Pandoto, Candaval, etc., y otras que aunque de menor altitud, no por ello son menos fáciles de escalar, y con grandes atractivos para los montañeros.
También es el pico Llosorio, de 1.004 msnm, punto límite y reunión de Morcín con los concejos de Riosa y Mieres.
Entre las cimas del concejo, hay que hacer una mención especial a la inmensa mole del Monsacro, popularmente conocido como La Madalena, que, aunque perteneciendo a la sierra del Aramo, forma él, solitario, el centro del concejo, separándose del resto de las cimas colindantes por amplios valles, como los formados por los ríos Morcín y Caudal, o estrechos y abruptos como los que forma el río de Riosa. En el Monsacro se extiende un amplio pastizal, utilizado para los pastos de verano, donde se encuentran dos famosas ermitas medievales. Y allí, junto con la Silla del Obispo y otras peñas de renombre popular, se elevan altas crestas que rebasan ampliamente los 1.000 msnm de altitud, con una cota máxima de 1.046 msnm.
Subsuelo
El subsuelo del concejo está formado principalmente por roca caliza, que es explotada para la producción de arrabio en algunas canteras por su buena calidad. Estas rocas, además de contar con otros minerales, están entrevenadas de rocas plutónicas, lo que hace que sean frecuentes las fuentes medicinales en la zona. Entre las muchas que existen en el concejo caben destacar la de Los Reguerones, la fuente del Vallín, la fuente de la Cuesta... Pero es especialmente importante, por la fama que aún tiene, y la que tuvo en épocas pasadas, el manantial de aguas sulfurosas de Lamarrubia, entre La Piñera y Peñerudes, a orillas del camino carbonero que iba de Riosa a Trubia. Esta peculiar fuente esta formada de aguas sulfurosas y carbonatadas, conteniendo: carbonato de hierro, disuelto a beneficio del anhídrido carbónico; sulfato de magnesio en gran cantidad, y sulfato de sodio, además de otros componentes de menor relevancia. Además, posee un abundante caudal de 14 L/s y siempre ha sido recomendada para la curación de determinadas enfermedades.
Pero la principal riqueza del subsuelo morciniego es el carbón. El carbón explotado en el pozo del Monsacro, es la mejor hulla de todas las explotaciones de la empresa Hunosa en la cuenca, lo que justifica que sea este el pozo mejor de Asturias en cuanto al mejoramiento de la extracción. La zona carbonífero que atraviesa Morcín, está conceptuada como la de mejores carbones y mayor reserva de todas las cuencas asturianas; prueba de ellos son los innumerables agujeros o calicatas que se practicaron en todos sus montes y que hoy se ven abandonados por doquier.
Aunque no explotados en la actualidad, el subsuelo del concejo contiene otros minerales. Los filones de hierro son numerosísimos, haciéndose bien patente en el valle de Argame, en los parajes de Peñerudes y Lavares, en Llamarrubia, en La Mostayal y en el Monsacro. También hay minas de cobre y cobalto, algunas explotadas en épocas remotísimas. Cabe destacar un yacimiento de manganeso en Los Tejerones, en el puerto de Peñerudes; y otro de azufre en las proximidades de Fuenteblanca.
Hidrografía
Los ríos que atraviesan el concejo, naciendo fuera de él, son el Caudal y el Riosa o Llano. Sin embargo son las aguas que nacen en el concejo, las que han dado justa fama a Morcín; son multitud de arroyos que nacen en él y que van a engrosar las dos corrientes fluviales más importantes que nacen en el concejo: el Morcín y el Piñera o Barrea.
El concejo dispone de un embalse, el conocido embalse de los Alfilorios abastecido por el río Barrea. Su construcción se comenzó a finales de los años 1960 y se terminó en el año 1990 para abastecer agua a Oviedo y a otras localidades cercanas.
Fiestas locales
Cada demarcación política o parroquia de Morcín celebra su propia festividad generalmente ligada al Santo Patrón de la iglesia parroquial. Por ello destacamos:
* En enero, se celebran en La Foz las fiestas de San Antón bajo la advocación de San Antonio Abad.
* En junio, se celebran en Santa Eulalia de Morcín las fiestas de San Antonio de Padua, en Peñerudes las fiestas a San Pedro, y, en Castandiello, las fiestas de San Antonio y de San Esteban.
* En julio, se celebra en Las Mazas la festividad en honor a la Virgen del Carmen.
* En agosto, se celebran en Argame las fiestas de Nuestra Señora de las Nieves dedicadas a la Virgen de las Nieves y, en la Piñera, las fiestas dedicadas a Nuestra Señora de la Asunción.
* En septiembre, se celebran en La Foz las fiestas de La Probe dedicadas a la Virgen de la Probe y en Argame la fiesta de San Miguel.
Destacan especial mente otros dos acontecimientos festivos que suponen para Morcín su religiosidad y su esfuerzo por recuperar las tradiciones:
* La peregrinación y romerías en las capillas medievales del Monsacro que son el día 25 de julio en la festividad de Santiago Apóstol, y el día 15 de agosto en la festividad de la Asunción de María.
* El certamen de Queso de Afuega'l pitu, una de las primeras fiestas asturianas, dedicada a San Antonio Abad en la que se recupera uno de los manjares de la sierra del Aramo: el queso rojo de trapo que era elaborado por las mujeres antiguamente a partir de la leche del ganado. En este día se presentan al concurso todas las formas con que se elabora en Asturias este queso.
Documentación: Wikipedia
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